Abuela, no sé cómo es el cielo, pero me lo puedo imaginar. Creo que un sitio muy grande, cálido, con todas las cosas buenas, desde donde puedes mirar todas tus riquezas- a tus hijos, a tus nietos, a tus bisnietos- y sigues rezando por nosotros, aumentando la lista cada día para no olvidarte de nadie.Así que, abuela, perdóname, porque estoy triste… y sé que estar triste ahora es ser egoísta. Si me imagino así el cielo, ¿no soy egoísta por preferir que estuvieras aquí, con nosotros? Creo que tú me dirías que sigues estando con nosotros, que nos acompañas siempre, que queda mucho de ti en tus hijos, en tus nietos, y sé que es verdad. Pero no por eso dejaré de echar de menos tus historias, tu fuente inagotable de besos, tus caricias, tus palabras de cariño, tus enseñanzas…
Sólo espero que hayas conseguido que nos parezcamos a ti, aunque sólo sea un poco, para, entre todos, seguir aportando al mundo tu fortaleza, tu entrega, tu amor, tu fe.
Abuela, no sé cómo es el cielo, pero sé, seguro, que tú estás allí. Y es que es en el cielo en donde están los ángeles.






