Fue una noche calladaTu luz batía en las sombras,
no estabas…y sin embargo
era noche de añoranzas,
Dormida en sentimientos
imposibles de explicar…
batimos los recuerdos,
alzamos las manos
y en un abrazo,
contigo nos hemos juntado.
Noche buena que ya no está
Tango querido en tardes ya muertas
que añoro en tu voz.
No tengo ya nada,
tan sólo recuerdos,
y en el abrazo
recupero tu estar.
Horas marchitas que el
tiempo aniquila
con el alma en la mano
te quiero contar.
Presagios de luz
en horas oscuras.
¡Que tango más tristes!
nos hiciste cantar.
Manojo de flores,
matas marchitas…
Con el alma en los labios
consumo el recuerdo
Tango… tango…
que ya no suena en tu voz…
“Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno...
Son las mismas que alumbraron
con sus palidos reflejos
hondas horas de dolor…”
Son las cuatro del amanecer y no consigo dormir.
Sólo son cosas mías...
Son las cuatro del amanecer y no consigo dormir.
Sólo son cosas mías...





