lunes, 17 de agosto de 2009

En busca del día

Era como si toda su fuerza, su instinto y voluntad hubieran pasado de largo ante ella
La mujer, con manos temblorosas, colgó el teléfono que le adosaba a las cerrazones que la oprimían, de las que necesitaba escapar. Únicamente deseaba seguir viviendo.

El dolor envejece más que el tiempo,
este dolor dolor que no se acaba,
y que te duele todo todo todo
sin dolerte en el cuerpo nada nada.
A tantos días de dolor se muere uno,
ni la vida se va,
ni el corazón se para,
es el dolor acumulado el que,
cuando no lo soportas,
él te aplasta.
Mi accidente será un buen epitafio:
Cuando una calle bajo el sol cruzaba,
de dolor - o de amor - es lo mismo,
murió desbaratada.

(Gloria Fuertes)

4 comentarios:

muxica dijo...

Seguir adelante en busca del día, dejando palabras en la mente sin decir.
Intentar caminar desde otros pasos y sentirse bien. No verse tan humana, levantándose
con una sonrisa apretada a los dientes. Esto se intenta, pero… siempre hay alguien que te hace volver a caer, a recuperar el dolor de lo que se quiere olvidar, que te tira en fango jodiendo todo el esfuerzo por intentar seguir viendo, dejando todo como al principio

Adolfo Payés dijo...

El dolor eterno de la vida..

Me gusto el poema.

Saludos fraternos
Un abrazo

rblanco dijo...

A veces o casi siempre, no se trata de olvidar, Muxica, sino de convivir, de poder convivir con el dolor que, creeme, cada vez se irá distanciando en el tiempo a la vez que se hace más débil, menos intenso.

Un abrazo

Sofi

Horabaixa dijo...

Me encanta esta poeta.Besos