martes, 13 de octubre de 2009

Quimera

Tus besos cegaron la tarde.Mi perfume empapó tu camisa.
Tus bordes como macizos carnosos
me empujaron al deseo.
Nos batimos en quimeras
desde las esquinas del tiempo,
olvidando
nuestros techos.
Nos juntamos entre nubes
en medio de un desierto,
haciendo
de la rama nuestra cama.
Embriagados por el vino del deseo
vestimos de ritmo nuestros
cuerpos,
meciéndonos en el columpio del deleite.
Desde mi boca descifré los secretos de tu cuerpo
succionando tu alarido,
haciendo de tu cuerpo mi alimento
.
Nos hablamos con el lenguaje del deseo
como animales
hambrientos,
perdiendo nuestro lugar en el espacio.
Resbalamos por las aguas de setiembre
mientras… el deseo se lleno de silencio
llenándonos de pedazos de gozo
,
agrietando nuestros labios.
Nos volvimos decadentes,
nos dormimos distantes
y pocas veces nos vemos a lo lejos
.
Esculpimos nuestro deseo
en la piedra
del pasado,
dejando arrugadas nuestras almas.

No quedó nada,
sólo la mordedura del
tiempo.
Sólo son cosas mias...

7 comentarios:

Cosmo dijo...

De la más exaltada pasión hasta la indiferencia.Enorme salto,excelente poema.Besos

Adolfo Payés dijo...

WOW nos hablamos con el lenguaje del deseo.. me cautivaron tus versos..


Es un gusto leerte..

Un abrazo
Saludos fraternos...

ElPoeta dijo...

También quedó el recuerdo y tus palabras bellas, amiga querida. Biquiños,
V.

mariajesusparadela dijo...

Y el recuerdo al pasar por delante de cualquier columpio...

Maria Coca dijo...

Todo un baile para los sentidos.

Precioso.

mardelibertad dijo...

Quedo parte de lo que es
Besos

Ignacio dijo...

Todo queda en la mordaza del tiempo, y éste tiene las puertas abiertas, hay quimeras que parecen bien verdaderas.
Precioso te ha quedado.

Besos.