miércoles, 1 de mayo de 2013

Despedida

Desde mis días te despido.
Me voy por la vida con tus cenizas.
 
Quedan tus pisadas esquivas
donde nacen las lilas.
 
En el tacto de una piedra
En la placidez de la tarde.
 
Donde tú regresaste aquel día
Donde quise escribir un poema.
 
Dejaste escrito tu silencio
en los surcos de mis manos
 
En donde prometiste un regreso,
y pusiste un poco de vida. 
El tiempo, rompe el mismo tiempo,
haciendo hilos en el medio del bosque. 
Las piedras dejaron surcos en los ríos,
y regresé para borrarlos. 
Apartándome de tus ojos
quemé mis noches. 
Atardeció… y herida caminé
de regreso… a la deriva.
 
Sólo son cosas mías
 

5 comentarios:

Francisco Espada dijo...

A veces, un verso pesa como todo un poema; entonces es cuando duele en el alma: "tu silencio en los surcos de mis manos".

Besos.

Aldabra dijo...

A VECES UN PAR DE VERSOS ya compensa un poema y yo hoy escojo estos dos:

Atardeció… y herida caminé
de regreso… a la deriva

para mí estos dos versos ya son un poema en sí mismos.

precioso.

biquiños,

Sylvia dijo...

Hermoso y triste poema... me toca el corazón y la mente y la memoria.
"Quedan tus pisadas esquivas donde nacen las lilas."
Me huele a cementerio, esa mezcla de aromas de flores, cenizas y pastito húmedo bajo frondosos árboles.
Abrazos!

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Pues yo te animo para que sigas escribiendo, porque lo haces muy bien, la poesía no es solo rima y métrica, va de lleno el corazón.
Feliz Navidad y mejor Año Nuevo del que ya estamos terminando.
Con ternura
Sor.Cecilia

Alichín dijo...

¿Llego demasiado tarde? ¿Dos años después es mucho tiempo? No se mide la distancia en horas, estoy aquí, para encontrar tu despedida y que vas por el mundo llevando sus cenizas...
Hace dos o tres días, sin embargo, nos cruzamos de nuevo... Percibí tu congoja que, como un alfiler, me perforaba el alma... Y tu dolor fue mío y mío fue tu llanto.