miércoles, 16 de abril de 2008

Rula

Ayer lleve a mi perrita Rula al veterinario: Se hacia pis por toda la casa, sin respetar es espacio alguno. Consulté en un foro de yorkis donde me aconsejaron le hicieran pruebas para descartar problemas renales.
Sabéis… desde hace cinco meses que Rula llegó a casa todos somos más felices. Al principio fue un disgusto, no me gustaban los perros y a mi “socio” mucho menos.
Mi hijo Manuel la adopto de sorpresa y como no dispone de tiempo para cuidarla, nos regalo el titulo de “abuelos” de Rula.
Los primeros días fueron duros, me lavaba tanto y tantas veces las manos que se me hizo un ezema. De verdad que me daba asco tocarla.
Poco a poco se fue ganando nuestro cariño a base de lametones (besos). Es juguetona.


Mi casa ha recuperado cierto desorden, juguetes por todas partes, tropezones por el pasillo con su pelota que me recuerda cuando mis hijos eran niños.
Se sienta aquí mismo, en donde estoy ahora escribiendo en la parte que me sobra entre el respaldo de mi silla y mi espalda, las dos nos damos calorcito mutuamente.


Volviendo al principio de este escrito, os diré que los perros también lloran en silencio. Después de hacerle un buen numero de pruebas en la clínica veterinaria, de regreso a casa, acurrucadita en mis brazos (Es muy pequeñita pesa dos kilos y pico) noté humedad en mis manos, mi “socio” y yo nos miramos sorprendidos, Rula, mi Ruliña, estaba llorando en silencio, tenia muy mojado el hocico, sus ojos desprendían lágrimas,
le habían hecho daño.
Podéis figuraros, la ternura que brotó de nosotros, cuanto la mimamos para borrarle las lágrimas.
¡Si Rula pudiese hablar…!

No hace mucho, me parecía un “pecado” ver a personas con sus perros dándoles todo tipo de lujos, cuando en el mundo hay seres humanos que necesitan tanto.
Hoy puedo comprenderlo. Rula me ha dado mucho más que yo a ella. Me ha ayudado a salir de un infierno en el estaba metida desde hace mas de un año, del hoy aun estoy en tratamiento. Ahora comprendo ese mundo tan desconocido de los animales de compañía, y sin intentar humanizarla comparte nuestra vida.


Podría contar tanto de Rula que… este post se haría demasiado extenso. Su mundo es un mundo de detalles de amor para las personas que tanto la queremos.
Rula puede estar segura que no escatimaremos nada que la pueda hacer feliz, para que mueva su rabito y sus orejas erguidas demostrándonos con ello su contento.

Sólo son cosas mías…

17 comentarios:

nara dijo...

te entiendo perfectamente...besos mi querida amiga !!

Tomi dijo...

Muxica no te preocupes seguro que se curará. Te entiendo muy bien, ya sabes que yo también tengo a mi Bilbo que es cariñoso y le queremos mucho, algunas veces sólo le falta hablar.
El domingo le llevábamos de paseo y nos encontramos un hombre con una perrita, también yorksay, nos pusimos a hablar y nos contó que hacía poco que había enviudado y el único consuelo que tenía era su perrita, y que cuando iba al cementerio la llevaba y ella entendía que su dueña estaba allí enterrada, que se ponia a llorar al lado de la tumba. Nos dejó con una pena... Decía que unos gitanos que iban a llevar flores a la tumba de al lado, le decían que era increible, que si no ven cómo lloraba la perrita, no lo creerían.
Mejor que muchas personas...
Si que lloran los perros.

Maria Coca dijo...

Entiendo perfectamente tus letras hacia la pequeña Rula. También yo tengo dos perros y sé de lo que hablas cuando te refieres a todo lo que ofrecen. Adoro los perros. Y tenerla a ella te está enseñando cosas que desconocías. Eso es estupendo.

Espero que pronto se ponga buena. Es preciosa!

Isabel dijo...

Cuánta ternura en tus palabras y en tus sentimientos... seguro que ella sabrá valorarlo y corresponder en su medida. Besitos con cariño.

mia dijo...

Quizás en otras cuestiones,me pueda llegar a costar entenderte... pero en esta... ¡¡Te quedas corta muxica!!, verás lo que irás añadiendo... :)

Luz dijo...

tengo una muy parecida. Ya tiene 8 años. Veras como cada la quieres más.

Milagros Sánchez dijo...

Dedicado a RULA


Ruliña de terciopelo,
de mirada caramelo,
de patitas de cielo.

Ruliña, tan pequeña
tan alegre y tan risueña,
como un suspiro de rosa.

Ruliña, no nos llores,
porque se nos rompe el alma
con cada una de tus lágrimas.


A ver si se lo puedes leer bajito al oído y luego ya me cuentas si le gustó ¿vale?

Biquiñosssssss

Nyki dijo...

Yo amiga te entiendo perfectamente porq yo tambien tengo una perrita.

Quiero decirte que es muy linda Rula,me encanto mucho.

Un beso

Nyki

Fortimbras dijo...

Espero que lo de la Rula no sea nada. Yo nunca tuve animales domésticos en casa, pero recuerdo el gato que cuidaba mi madre con tanto cariño. Claro que tienen sus sentimientos y aquel gato se ponía celoso cuando me madre nos acariciaba o besaba a los hijos.
La Rula es una perra preciosa y te acompañara muchos años.
Eso deseo

Eva dijo...

Espero que Rula se encuentre restablecida, por fis, dale un achuchón perruno de mi parte!! je!
Es un encanto....esa mirada...
¡Quién pudiera tener una! pero no tengo espacio...

Besos.

Alichín dijo...

Amiga: Tarde llego a comentar este post. Me alegró la vida, por tí y por Rula y por todas las personas que han tenido la fortuna de disfrutar del amor y la compañía de un animalito. Yo, no sabría vivir sin uno de ellos... Soy fanática de los gatos y de los perros, pero adoro a casi todos los animales... Cuando les das amor, ellos saben agradecerlo dándote el doble.
[Especialmente la raza de Rula es una de las más inteligentes]

Tesa dijo...

Hola, bonita, cuánto tiempo hace que no venía. Pero vengo y me doy un homenaje. Me ha conmovido el poema que le dedicas a tu madre.

Y te comento aquí porque yo adoro a los bichos. Ahora mi gatita Nina que va a cumplir 12 años y está todo el día a mi lado, porque los siameses son como un perrillo, pero independientes. Pero he tenido perros, tortugas, hamster y un caballo.

Cielo, ¿cómo no podías querer a esa cosita tan mona? Es imposible.

Una vez vi morir a un caballo viejo. Se fue a un lugar apartado de la hípica, se recostó en el suelo, me senté ante su enorme cabezota y lo acaricié hasta que llegó el momento, no me pude quedar hasta el final porque cuando una lágrima resbaló por su ojo me puse a llorar como una idiota y tuve que irme.

Él se quedó mirando el cielo hasta el final. Se llamaba "Ay que calor"


Que no sea nada lo de Rula. Cuídate y cuídalá.

Un abrazo.

Clarice Baricco dijo...

Amo tanto a mi Movie que comprendo todo lo que dices. Nada es igual sin ellos.
Rula está preciosa y me agrada tanto que te de felicidad.
Ellos son fieles, leales y nos escuchan atentamente.

Besos

Maki dijo...

Rula tiene mucha suerte de teneos ,,,,,,se que pronto mejorara ya nos diras,,,,,esta preciosa,,,,,que bonita manera de contar y expresar el amor a Rula me ha encantado ,,,,,eres tan tierna ,,,,,

besitos guapa

ISABEL MIRALLES dijo...

Querida amiga, te comprendo perfectamente. Mi Peque también es una Yorky (pesa dos kg); jamás pensé que un animalito pudiera dar tanto cariño... siempre está pendiente de mí, ella sabe cuando estoy bien o cuando estoy "depre". Es una más de la familia.

Besos. Isabel Miralles
http://www.poemasdeisabel.com

Sabela dijo...

¡Graciñas Muxica!, Me diste una gran alegria al entrar en mi blog, estoy empezando (como se puede comprobar) y pensé que por aquí no iba a pasar nadie. El tuyo es estupendo y viéndolo no puedo pasar por alto el hacer un comentario en el espacio de Rula, así le hacemos un homenaje que bien merecido se lo tiene, te entiendo perfectamente, algo parecido me pasó a mí, mi hija se trajo un perro labrador a casa, Niko,fué algo especial en un momento bastante delicado de mi vida, y, cuando yo sentada en un sofa sin ganas de nada, él, sobre mis pies me miraba de cuando en cuando..., ¡qué bien me hacía sentir!, no encuentro palabras para decir lo que representó para mí. Ya no está con nosotros, al nacer mi nieto, se lo llevó un sobrino que es veterinario y la verdad es que Niko, hoy por hoy, es completamente feliz.

María Elena Ponce dijo...

La llegada de un animalito a nuestras vidas opuede cambiarla por completo. En mi caso particular adoro a los perros porque son inmensamente agradecidos, fieles, amorosos y logran llenar nuestra vida de tenura, amistad y dedicación.

Bienvenida Rula a tu vida amiga

Un beso

María Elena Ponce